Como alternativa a la familia monógama ha aparecido en los últimos años el poliamor, es decir el amor entre varias personas. El modelo monogámico es demasiado encorsetado e hipócrita para tener validez. En él se pretende que dos personas, generalmente de sexos opuestos, se amen eternamente el resto de sus vidas hasta que el óbito de uno de los contrayentes finalice con la unión dejando al cónyege superviviente en la más completa soledad.
Es sabido que en este mundo nadie elige los padres, ni el sexo, ni la nación, ni el tiempo, ni el lugar donde se ha nacido pero que estas circunstancias marcan para siempre. La familia tradicional es en realidad una banda parasitaria a la que estamos atados mientras vivamos, unos seres que a lo largo de nuestros días son invisibles y que nunca nos atienden cuando los necesitamos y que inevitablemente se creen con derecho a poseer tus bienes, a controlar tu existencia y muchas veces a destruirla.
Sin embargo hay otra familia, la que cada individuo elige por afinidad y que es con la que se convive realmente pero que ante la ley te es ajena. Por ejemplo una pareja homosexual, que hasta hace poco no podían contraer matrimonio, siempre se ha encontrado en circunstancias incómodas y desagradables porque la unión no estaba reconocida ante la ley y en consecuencia esos seres extraños siempre podían tener derechos a intervenir cuando lo consideraran oportuno en la vida propia para interferir y crear malestar a su capricho.
Pero el tiempo ha ido creando una nueva forma de familia mucho más humano y racional, no con gente que tenga derechos sobre tí, sino con diversas personas que llenan tu existencia con su amor.
La palabra poliamor, como bien dice, es amor a varias personas simultáneamente sean del otro sexo o del propio con quienes se intercambia afectividad, sexo y demás vivencias sin tener que renunciar a compartir similares experiencias con otras personas. En otras palabras que no es necesario enamorarse de una persona en exclusividad ni encerrarse en ella sino compartir vivencias con varias al mismo tiempo.
Esta forma de amor está ya saliendo del armario aunque en España, como siempre, el atraso correspondiente a todo evento social hace acto de presencia.
Si ya se ha reconocido el derecho a las relaciones entre miembros de un mismo sexo sin sufrir ninguna discriminación es hora ya de reivindicar esta nueva forma de familia alternativa a la tradicional en la que cada individuo puede gozar de varios amantes al mismo tiempo. A veces por separado, uno a uno, o si se prefiere varios a la vez.
Gracias al poliamor se van ampliando las formas de convivencia y de relaciones humanas introduciendo fórmulas mucho más agradables y humanas que las tradicionales.
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